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WINTER 1999 ISSUE

Rubén Blades
La vanguardia musical de fin de siglo

by Jorge Chino

 

Después de más de nueve años de divagar por los foros cinematográficos y políticos, Rubén Blades regresa al mundo musical con una mirada endurecida y tierna a la vez, una mirada que sólo puede ser producto de la madurez.

En 1994, el músico panameño perdió las elecciones a la presidencia de su país pero sus admiradores han recuperado al hijo pródigo, y prodigio, de la música, al sonero vanguardista creador de éxitos como Buscando América y Pedro Navaja. El carismático Blades retorna con un disco, un sustancioso manjar musical, un deleite para el alma y los oídos: “Tiempos”.

“Lo que ahora busco es que mi música tenga un contenido americano continental. Lo que busco es la piedra filosofal, es un sonido propio. Busco una música latina que sea representativa de lo que somos”, alcanza a decir Rubén Blades después de una de sus múltiples apariciones para presentar el disco a sus seguidores, que colmaron los sitios donde se presentó.

“Tiempos” es un disco que se asemeja a un reloj de arena que lentamente le va llenando a uno el alma de penas, alegrías, ritmos avasalladores y una concepción serena del mundo. “Tiempos” es un trabajo de mucha madurez y hermosura, un disco representativo de los años noventa.

“Tiempos” es un trabajo más experimental que sus discos anteriores en el que de repente uno se encuentra con canciones como Hipocresía con un ritmo cabalgante y cadencioso. La canción Vida es una guaracha, Creencia es un montuno y Tiempos un guaguancó, canciones con una mezcla de muchos géneros en los que hacen esquina la música clásica, el rock y el jazz.

El exestudiante de la Universidad de Harvard se hace acompañar del talentoso grupo costarricense, Editus. “Editus es una excelente agrupación”, dice Rubén Blades, “no es mi grupo sino un grupo de colaboradores”, dijo Blades en su presentación en San Francisco. Los músicos de Editus son músicos de escuela que transitan fácilmente por distintos ritmos y géneros musicales, músicos que lo mismo tocan el violín y el saxo soprano que el bombo leguero y el cajón peruano.

“Tiempos” es un Caballo de Troya con un paso galopante, sereno, en cuyas entrañas se esconden pasiones infinitas, frustraciones, amores que no terminan por marcharse. Un caballo que galopa por la vida soñando con un mundo diferente gritando a los cuatro vientos “que vivan los gitanos”.

Rubén Blades continua siendo el patriota latinoamericano con un fuerte compromiso político, artístico y social. Aunque en Hipocresía el panameño evidencia una cierta desilusión como si su experiencia como candidato presidencial no hubiera sido del todo positiva o quizá sea que le haya dolido el divorcio por el que pasó. “Ya no hay izquierdas ni derechas sólo hay excusas y pretextos. Una retórica maltrecha para un planeta de ambidestros”, dice la canción.

Comparado con el tema Sicarios de “Tiempos”, Pedro Navaja resulta ser un personaje malvado pero sencillo, un personaje que se pierde tras los cristales empañados del auto de la vida urbana. El personaje de la canción Sicarios es un asesino a sueldo con una frialdad espeluznante, un ser montado en motocicleta contratado por los narcos para matar a sangre fría.

“Tiempos” es un disco de fin de siglo que cierra toda una época; al mismo tiempo “Tiempos” es un disco que abre la puerta del siglo XXI y escapa a los convencionalismos. “Nos prepara para lo que viene, hacia el futuro”, comenta Rubén después de presentarse en una noche de muchas caras sonrientes y satisfechas con lo que han escuchado. “Tiempos” es un trabajo musical que tiene un encuadre moderno”, dice este personaje legendario de mil batallas políticas.

“Tiempos” es un trabajo de mucho temple que busca incorporar el trabajo de artistas como Astor Piazzola. “Tiempos” es un disco que se aferra al arte mismo y lucha a brazo partido contra las fuerzas de la comercialización. “‘Tiempos’ no es un trabajo comercial”, escribe Rubén Blades en su propio disco: “Siempre he deseado producir buena música, punto. Creo suicida el limitar mi potencial creativo condenándolo a insistir en esquemas que, por su repetición, acaban hundiéndolo a uno dentro de una profunda mediocridad, e irrelevancia.”

“Tiempos” es un Caballo de Troya que atraviesa con melancolía el mundo musical latinoamericano mientras el cielo se derrama en mundos de sicarios, confusión de izquierdas y derechas, y luchas indigenistas.

En las letras de las canciones se hacen notar las ambivalencias personales, políticas y emocionales de un músico que le dedico más de dos años a este trabajo. En este disco, Rubén Blades pareciera resignarse a los golpes y las alegrías que ha experimentado en este siglo que no acaba por marcharse.



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